De Madrid al Cielo

El proyecto escultórico, para la Escuela de Minas de Madrid, estaría situado en la calle Río Rosas frente al edificio de la escuela, y ocuparía la “lengua” que conforma la entrada al túnel vehicular. Como premisa tenía que acercar a los transeúntes el mundo mineral y de los metales.

Comencé pensando en los metales e intuitivamente me llegaron: oro, plata y plomo como los más próximos. Después, aquellos otros que iba reconociendo por otros medios.

Encontré correspondencia entre plata y Luna, oro y Sol, plomo y Saturno y desde ese trabajo imaginativo llegué, a través de la antroposofía de Rudolf Steiner, a comprender que la tierra en su evolución había pasado por tres estados planetarios: el antiguo Saturno, el antiguo Sol y la antigua Luna.

Tuve claro a partir de ese momento que representaría simbólicamente la presencia de esos  tres cuerpos celestiales y que bajaría a la tierra la representación del cielo de Madrid, configurando además una orografía que sintetizara el paisaje madrileño.

Todo lo demás se puede ver en el proyecto de la maqueta final. La “proa” de la entrada al túnel se vería transformada con una simbólica presencia escultural que incorporaría elementos móviles, mecánicos y electrónicos; que respondería a geometrías astrales y presentaría materiales sintéticos y naturales; que incluiría un “yunque” basculante derramando agua en cada ladera montañosa. Que Saturno con su translúcido anillo brillaría en lo alto, que un dodecaedro solar y transparente iría transmutando luz en energía imaginativa, que veintiocho circundantes esferas irían iluminando las fases de la Luna, que  otras esferas plateadas sobre un brillante suelo de granito negro reflejarían el cielo DE MADRID… y desde allí… ¡AL CIELO!